Todo en Orden
Exhibición

Todo en Orden

Celaya Brothers Gallery, CDMX
16/JUN/2016 - 30/JUL/2016

JAMES BONACHEA – JOSEPH IMHAUSER – MARTINA MERLINI – LUCÍA OCEGUERA – CAMILA RODRIGO

La mera contemplación del arte permite un entendimiento sesgado del mismo; encontrar su sentido deriva más bien de un meticuloso proceso reflexivo. Al encuentro con un obra, ésta nos exige encararla y sumergirnos en su acontecer, en el mundo que nos abre. Al dejarla actuar sobre nosotros, es decir al experienciar la obra en el propio cuerpo, es cuando su comprensión es posible. Así, la distancia entre obra y espectador se acorta y la atención deja de posarse sobre el objeto o la imagen para girar hacia uno mismo. Siguiendo la filosofía de Merleau-Ponty, la reflexión del arte no proporciona la verdad de éste sino la del ser que lo experimenta. El artista se percibe entonces como un mediador y un agente crítico que invita al espectador a emprender un viaje interno cuyo destino final es la propia transformación.


En el periplo, la tensión de búsqueda determina el movimiento. Crece el deseo por liberarse de todo lo conocido para emprender una nueva ruta hacia un territorio incierto. El trabajo de Bonachea muestra, a través de la referencia a Marte, el desplazamiento a zonas o estructuras en donde depositamos la esperanza de encontrar aquello que nos complete. Una vez atravesado el umbral, la marcha es hacia adelante. Oceguera nos ofrece el mapa con que nos hemos de guiar, faro a la usanza del antiguo Egipto: las estrellas.


Imhauser hace estallar el vacío. Salimos expulsados de un terreno árido a uno en donde abundan las posibilidades; líneas cambiantes en una superficie agredida por la luz que nos llevan a una íntima proyección de la realidad. Del caos deviene la claridad. Rodrigo señala que el inevitable desgaste provocado por el movimiento es, irónicamente, lo que genera nuevos órdenes. Se descubren los potenciales ocultos de nuestra existencia, se expanden la consciencia y el ser. La obra de Merlini representa el equilibrio de fuerzas, la armonía a la que se ha llegado una vez concluida la travesía.


Las obras que conforman la colectiva Todo en Orden, muestran que en la comprensión del arte se requiere percibir, pensar, presenciar y sentir para pasar de lo turbio a lo aprehensible. Es cuestión de dejar actuar a la obra, sin interrupciones; y cuando se le cede total control, contrario a toda creencia, finalmente logramos llegar al anhelado lugar o estado de transformación, intrínseco y personalmente lógico.